En una oportunidad debí tomar un vuelo urgente por motivos de y tuve que viajar en la clase turista ya que no conseguí asientos en primera clase.
El avión estaba prácticamente vacío, se trataba de un día de semana apenas entrada la tarde, por lo que no había muchas personas que compartieran mi mismo destino. Una vez que me había sentado y acomodado en mi asiento, dos prostitutas Madrid se sentaron justo a mi lado.
No podía creer mi suerte, ambas prostitutas madrileñas eran verdaderamente atractivas, aunque no podían disimular realmente su profesión. Intenté relajarme para que ellas no se dieran cuenta que estaba algo nervioso, jamás había estado con señoritas en Madrid, por lo que quería pasar totalmente desapercibido, aunque era inevitable lo excitado que estaba.
El avión despegó, ellas permanecían en silencio. Tenía a cada lado a una de ellas, una era morena y vestía un traje sastre con una chaqueta muy escotada que revelaba sus voluptuosos y perfectos senos. La otra de las prostitutas de Madrid era delgada, no tenía grandes senos, aunque su rostro era muy atractivo y llevaba una falda muy corta que casi me permitía adivinar el color de sus bragas: rojas.
Habían pasado unos 15 minutos del vuelo cuando una de ellas me dirigió la palabra.
Le contesté que debía viajar por un tema de negocios y que la verdad sí, estaba algo aburrido y no pude evitar hacer la siguiente pregunta:
La más menuda de las señoritas de Madrid me respondió que iban a ver un cliente, aunque no descartaban la idea de tener una aventura durante el vuelo.
Al decir estas palabras, comprendí perfectamente lo que me estaba insinuando y algo que siempre había tenido en mi mente y que me quitaba el sueño era la fantasía de tener sexo en el baño del avión.
Creo que la más tetona de las prostitutas madrileñas adivinó mis intenciones, pues me preguntó:
La situación se había salido de control, era evidente mi estado de calentura ya que tenía una erección que hacía que mi pantalón se viera como una carpa. Las putas madrileñas me habían tentado a hacer posible una fantasía con la que había especulado durante mucho tiempo, por lo que decidí llevarla a cabo.
Me puse de pie y me dirigí al baño. Les dije que las esperaba allí. A los pocos minutos, las prostitutas en Madrid estaban conmigo dentro del baño, una de ellas me la estaba mamando, mientras que la otra, la tetona, me ofrecía sus tetas para que me perdiera en ellas, cosa que hice y disfruté mucho.
La mamada fue increíble y la situación era tan excitante que luego de un rato me corrí en la cara de una de ellas. Las putas Madrid se tragaron hasta la última gota de mi semen, llegando incluso a chuparse los dedos y a pelear por los últimos resabios de mi néctar.
Sin dudas fue un vuelo fabuloso con dos hermosas prostitutas en Madrid que jamás podré quitar de mi mente.
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Hace algunos años trabajaba como profesor en la escuela de cine de mi ciudad. Yo tenía alrededor de 48 años y mis alumnos y alumnos rondaban los veintitantos.
Entre mi grupo de alumnos había dos chicas muy atractivas, siempre estaban muy arregladas y sexis, lucían siempre faldas muy cortas y escotes reveladores lo que hacía que muchas veces me desconcentrara y perdiera el hilo de la clase que estaba dando.
En oportunidad, luego de clases, todos los alumnos se retiraron salvo por ellas dos. Había escuchado comentarios en la escuela de que ellas eran prostitutas Madrid, lo cual no había llamado mi atención ya que su forma de actuar y de moverse dentro del ámbito escolar era propiamente el de putas Madrid.

No obstante, ellas jamás se me habían insinuado hasta aquel día. Estábamos los tres solos en el salón y ellas dos, me comentaron que se habían quedado pues querían hacerme una consulta, a lo que les respondí que con gusto respondería a todas sus inquietudes.
Las dos chicas de Madrid se acercaron lentamente hacia mí de un modo muy sensual. Una de ellas me comentó que últimamente había tenido que trabajar para poder pagar sus estudios, ya que venían de familias con pocos recursos económicos, pero les gustaba tanto la carrera de cine que estaban dispuestas a ser cualquier cosa por continuar con sus estudios.
De inmediato confirmé mis sospechas, las dos chicas madrileñas se habían convertido en prostitutas en Madrid, con la excusa de que iban a pagar sus estudios y ahora se me estaban insinuando.
No tuve que pensarlo demasiado, era una oportunidad demasiado buena para dejarla pasar. Pensé que podía tener los servicios de dos hermosas y jóvenes putas de Madrid a cambio de algunas notas generosas, lo cual no me costaba mucho ya que ellas eran malas alumnas.
Cerré la puerta con llave, el salón de clases estaba prácticamente en penumbras. Una de las chicas Madrid se sentó sobre mi falda, frotándose contra mi pene totalmente erecto. Casi instintivamente comencé a acariciar sus senos mientras observaba como la otra de las putas madrileñas comenzaba a quitarse la blusa y la falda.

Luego de unos minutos ellas estaban totalmente desnudas. Yo desabotoné mis pantalones y dejé a la luz mi sexo. Mi pene estaba a punto de estallar y necesitaba follar.
Una de las prostitutas madrileñas se subió al escritorio y se puso en cuatro, exhibiendo su coño y su culo los cuales estaban totalmente húmedos y dilatados. Era una invitación muy clara.
Casi de inmediato me paré al borde del escritorio, la tomé de sus caderas y comencé a penetrarla.
La embestí por un buen rato y luego hice lo mismo con la otra de las putas madrileñas. Luego les pedí que me la mamaran hasta que me corriera y cuando saltó mi semen bañé sus caras con el más dulce y tibio néctar que os podéis imaginar.
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